2/15/2012

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Su lengua recorre la planta como recorrería el pene de un hombre, recorriendo con su húmeda punta cada entresijo y recoveco, obteniendo su dulce y pegajoso premio.
Pronto es el propio cuerpo de ella el que comienza a humedecerse, estremeciéndose ante sus sensuales movimientos de diosa.

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