Sus pezones están tan tiesos que parece que vayan a salirsele del pecho.
Sus dedos primero atenazan y después estiran y juguetean con ellos.
Rahne nunca debió sospechar los placeres ocultos en su propio cuerpo, reprimida tras una manta pesada de ideas religiosas represivas...
Decido acabar con ellas...
CONTINUAR
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