La presiono mentalmente para que destruya aquello que mas la controla... sus creencias.
Aun con los ojos tapados y mientras se masturba freneticamente, Rahne coge y descuelga el crucifijo de su escritorio.
Su cuerpo se estremece ante la idea de lo que va a hacer y pronto vence el deseo y la excitación de lo prohibido.
Solo hay lugar para el placer en ella...
CONTINUAR
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