2/16/2012

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Poco a poco comienza a introducirse el crucifijo en la vagina.
A pesar de la abundante lubricación evidentemente tiene que estar haciéndola daño.
Pero el placer es aun mayor, el físico y el de lo prohibido... convirtiendo el dolor en mas excitación. Comienza a masturbarse con el.
Cargada de culpa y de odio a si misma se castiga con el crucifijo freneticamente.
Metiéndolo y sacándolo mientras el liquido vaginal resbala por su superficie y empapa la silla.

Desde donde estoy puedo oler el inconfundible aroma de hembra y noto bajo la palma de mis manos como su temperatura corporal aumenta hasta dar miedo.
Se estremece todo su cuerpo con sus propios impulsos.

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