Comienzo a meter y sacar el puño ritmicamente, asustado de notar cada pliegue de su carne en su interior.
Ororo reacciona con sensuales gemidos y se abre de piernas todo lo que puede para darme acceso a su interior. Su cuerpo se estremece de placer y se abandona a la lujuria.
CONTINUAR
No hay comentarios:
Publicar un comentario