Pero yo poseo un recurso que ella nunca tendrá...
¡El poder de la lujuria infinita!
Las ganas de sexo, el ansia por poseerla, mi deseo de venganza y su propia reticencia a ello son demasiado para ella y consigo derribar sus defensas psíquicas.
Con un destello Xi-ahn sale despedida hacia la cama derrotada por mi libidinosa voluntad...
CONTINUAR
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