2/29/2012

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Sin ningún tipo de control y dejándose llevar por los impulsos de su erótico cuerpo, Ororo comienza a coger las mas carnosas plantas y a introducírselas en sus mas notorias cavidades.
Los fibrosos estambres llenan su sexo, metiéndoselos hasta que ya no caben mas profundos.
Su savia se mezcla con sus humores, chorreando un dulce néctar capaz de volver loco a cualquier hombre.
En su ano introduce una planta gruesa que entra con sorprendente facilidad y queda rebotando a cada movimiento espasmódico y sexual

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