Forzando su mente convierto su amor por las plantas en una necesidad profunda de compartir mas con ellas.
La lluvia se detiene y Ororo se acerca a las chorreantes plantas.
Con manos amorosas y delicadas alcanza una de las exóticas y "freudianas" plantas y comienza a acariciarla entre sus dedos de diosa.
La planta supura un dulce néctar que parece invitarla...
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