Con curiosidad y un desmedido amor a sus plantas, Ororo dirige sus chorreantes dedos a su boca y chupa los líquidos que los envuelven.
El sabor es dulce y amargo. Espeso y pegajoso... es el sabor de su conexión con la naturaleza...
Definitivamente no puedo mas... así que abandono la estancia sin ser descubierto...
VOY A LAS HABITACIONES VOY AL JARDIN VOY AL SOTANO
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