3/01/2012

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El frenesí masturbatorio de Rahne es tal que su espalda se arquea para tener un acceso mejor a las profundidades de su vagina.
Churretones de sudor caen por su rostro mientras sus pechos botan al ritmo de sus espasmos.
Un par de dedos se abren paso hacia el interior, no solamente penetrando si no ampliando la cavidad.
Chorros auténticos de fluidos salen por su entrepierna... empapando la cama mientras ella pierde el contacto con cualquier realidad que no sea su placer...

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