
Xi-ahn se desprende de su escueto pijama y se arroja en mis brazos.
Apenas tengo tiempo de desnudarme antes de que se meta mi pene en ella.
Esta empapadisíma, pero aprieta un montón. Lo que dicen de las chicas orientales parece ser cierto.
Me la follo violentamente contra la pared, entre sus gemidos ansiosos noto como su cuerpo desea el mio.
Chorros de fluidos caen de su vulva mientras con un sonido chapoteante mi miembro entra y sale de ella.
Ambos queremos más.
CONTINUAR
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