
Rahne lloriquea indefensa. Y no voy a decir que no me guste oírla así.
Sus gemidos son un poderoso afrodisiaco para mi, de manera que facilita lo que voy a hacer a continuación.
Sus débiles intentos de soltarse no traspasan mi condicionamiento psíquico... es mi esclava... mi víctima...
CONTINUAR
No hay comentarios:
Publicar un comentario